(...)Siempre pensé que los pueblos que alguna vez sufrieron hambre o falta de alimentos valoran más la cocina y ponen mayor creatividad en la elaboración de platos, así como la opresión genera desarrollo en el arte, y en España se dieron ambas situaciones por igual. En la cocina de Ferran Adriá se da la misma sensación que al observar el mundo surrealista de Dalí o el Bosco: hacen visible lo imposible.CLIENTE: REVISTA BEGLAM.